Jóvenes creadores

Una alumna de 1º de ESO nos ha enviado esta historia con moraleja.

Esperamos que os guste.

EL MISTERIO DEL LAGO VERDE

Como cada verano, Nataly se había instalado en casa de sus abuelos. Estaba situada al norte de la ciudad, realmente era una granja. Allí pasaba sus veranos, rodeada de todo tipo de animales: vacas, gallinas, cerdos …

Su abuela Micaela constantemente le decía:

– Nunca vayáis a jugar al Lago Verde, y no se os ocurra acercaros al viejo que vive por allí.

Hacía muchos años había pasado algo muy triste. Una niña pequeña desapareció. Al cabo de un tiempo la encontraron en el lago y desde entonces toda la comarca pensó que el culpable era Lucas, el viejo solitario que vivía cerca del Lago Verde.

Aquella mañana del mes de julio, Nataly se reunió con sus dos amigas: Nicole y Sofía, querían hacer algo diferente, hacía varios días que en sus vidas no pasaba nada interesante. A Nataly siempre le había intrigado la historia del “viejo solitario”, pero nunca se había atrevido a ir allí, le daba mucho miedo (y no era para menos).

Pero ese día, Nataly se preguntó:

– ¿Por qué no nos acercamos al lago? Quizás todo lo que cuentan es sólo una leyenda …

A sus dos amigas les pareció una fantástica idea, así que sin pensárselo dos veces, se dirigieron al lago.

Apenas habían llegado cuando oyeron unos quejidos fortísimos, se giraron y allí estaba un hombre tumbado, con una pierna malherida.

– ¡Ayuda, ayuda! Necesito que me ayudéis. Estoy herido, he debido de  tropezar y al caer me he clavado ese hierro en la pierna

– ¿Y qué podemos hacer? -Dijo Sofía-

– Espera – Exclamó Nataly- Una vez vi en una película un caso parecido y primero hay que hacer un torniquete.

– ¿Un torni …qué? -gritó Nicole-

– Un torniquete -dijo- Nataly-. Debemos apretar el pie con un pañuelo para que no se desangre y luego iremos a pedir ayuda.

– ¡No, no Vayáis a pedir ayuda! -gritó el hombre-. Nadie debe enterarse de que estoy herido. Hacedme el torniquete y me lleváis a mi casa que está a unos 100 metros de aquí.

Hicieron caso al hombre y entre las tres le acercaron hasta su casa.

Una vez en su casa, el hombre agradecido por lo que habían hecho, les ofreció unas galletas.

Les contó que siempre estaba sólo, que los habitantes le rehuían e incluso le tildaban de asesino, pero no era así, él no era el hombre que pensaban, él era bueno que nada tuvo que ver con la muerte de esa niña, al revés, él cuando vio que la niña se cayó al agua intentó salvarla, pero no pudo hacer nada, así que no dijo nada, nadie le iba a creer.

¡No nos lo podíamos creer! El “viejo solitario” era bueno, todos estos años había sido juzgado como un hombre malvado, sin escrúpulos y era todo lo contrario, era una bellísima persona. ¡Qué injusto!

Moraleja:

No debemos llevarnos por las apariencias, debemos conocer y escuchar a las personas antes de juzgarlas.

 

Laura Pérez Marañón 1º B

 

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4 comentarios en “Jóvenes creadores

  1. Soraya dijo:

    Me encantan los relatos de misterio. Pero lo que más me fascina es comprobar cómo entre nuestros alumnos más jóvenes, hay tanto talento.
    ¡Felicidades Laura!

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