Tarde en la Biblioteca

La alumna de 4º de ESO Inés Carrero ha escrito este precioso texto que, seguro, va a encantar a todos los amantes de los libros.

Cuando entro en la Biblioteca voy a la zona de Literatura Juvenil. Allí, el primer aroma que se percibe es el de la juventud, ese olor que da ganas de reír y jugar como un niño. Enseguida  se percibe también un toque de fantasía:  el chamuscado aliento de los dragones, el metal con el que forjan sus armas los enanos, las pociones de hierbas que hacen las brujas y el suave perfume de los unicornios…, o el tufo de los ogros.

Apenas unos pasos más allá, un nuevo aroma llega con fuerza: el de la aventura. Ese olor a cuerdas desgastadas, al ambiente cargado después de una fuerte tormenta en la selva, el olor del veneno de las serpientes… y el olor de peligro.

En el siguiente pasillo se nota un aroma suave y apasionado; como dice mi abuelo, el de las “novelas romanticonas”. Se percibe un toque musical, de las rosas y de la bonita cuidad de París. El perfume te cautiva, te hipnotiza. Y te lleva sin darte cuanta a otra sección cuyo perfume es fuerte e inquietante: el de misterio. Este aroma te hace estar atento, con los cinco sentidos, a cualquier movimiento sospechoso. También se percibe el aroma de la duda y el de la sangre de las victimas.

El tiempo vuela entre el aroma de los libros…

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